Mirando tu situación, lo que te jugó en contra es que los técnicos siempre cotizan el trabajo completo: cantos, base, estructural... pero en realidad no necesitas hacerlo todo de una vez. Los rayones profundos son más problema estético que funcional si no llegan a la espina central, y los cantos oxidados se pueden limpiar y afilar sin necesidad de un trabajo mayor. Pregunta específicamente cuánto cuesta solo afilar los cantos y reparar la base de forma básica, sin hacer un trabajo de taller completo. A veces el presupuesto baja bastante cuando desglosas qué es imprescindible versus qué es recomendable.
De todas formas, antes de decidir tienes que pensar en cuántas semanas al año realmente usas esos esquís. Si es solo dos o tres semanas en vacaciones, reparar los puntos críticos para que funcionen bien tiene más sentido que comprar unos nuevos que van a pasar 50 semanas guardados en un armario. En cambio, si planeas viajar a esquiar varias veces por temporada, invertir en unos usados que ya vengan en mejor estado quizá te ahorre dolores de cabeza a la larga.
Acá va el dato que normalmente nadie menciona: antes de llevar los esquís a reparación, prueba a limpiar los cantos oxidados vos misma con un cepillo de acero o un poco de vinagre blanco fuerte. A veces el óxido es solo superficial y se quita sin drama. Si después de eso ves que realmente necesitan trabajo profesional, al menos habrás descartado lo que puedes arreglar gratis en casa y tendrás una idea más clara de qué reparación es la que realmente vale la pena.