Lleva tapones para los oídos y un antifaz - en serio, la diferencia entre estar miserable y descansar de verdad es enorme. La iluminación de la terminal nunca se apaga del todo, y siempre hay algún anuncio o un carrito pitando por ahí.
Como tienes un boleto válido para tu siguiente vuelo, se te permite quedarte, pero aquí viene lo que nadie menciona: trae una manta pequeña o usa tu chaqueta, porque el aire acondicionado de los aeropuertos funciona a toda máquina de noche y esas sillas de terminal no están diseñadas para la comodidad real. Busca una zona de puerta tranquila, idealmente lejos de los baños y los mostradores de información. Explórala cuando llegues para saber dónde están los lugares menos concurridos. Lleva una mochila cruzada o mantén tus cosas cerca - no porque Fráncfort sea peligrosa, sino porque 14 horas es mucho tiempo para dormir de forma ligera y no querrás estar estresado por tus pertenencias.
Además, carga tu teléfono mientras puedas, ve al baño, quizás toma agua. Si no puedes dormir mucho, no te preocupes - puedes pasar los vuelos de conexión bien incluso sin dormir. Y atento: si necesitas trasladar tu equipaje al siguiente vuelo, hazlo temprano antes de acomodarte para la noche para que no te veas apurado en el último momento.