Lo clásico es que la gente desinstale drivers sin pensar o reinstale Windows antes de revisar lo básico, y eso no te sirve de mucho si el problema está en otro lado. Las otras respuestas ya tienen buenos puntos, pero yo sugeriría otra dirección.
Mira en el Visor de eventos qué pasa en el momento en que se congela. Presiona Win+R, escribe `eventvwr.msc` y revisa los "Eventos del sistema" - ahí encontrarás errores de drivers o servicios que el Administrador de tareas ni te muestra. Lo interesante son errores de `nvlddmkm` (driver de NVIDIA) o cosas así. Al mismo tiempo puedes abrir el Monitor de recursos (que otra respuesta mencionó) e ir específicamente a "Disco" - a veces hay picos pequeños de I/O que bloquean todo temporalmente, sin que aparezca como uso alto de CPU o RAM.
Si no encuentras nada ahí, yo experimentaría con la Búsqueda de Windows, como ya se mencionó - eso puede causar congelamientos bien sutiles de verdad. Desactívala de prueba durante una semana y fíjate si mejora. Si funciona, encontraste tu problema. Si no, el siguiente paso sería actualizar drivers (sobre todo chipset, audio y gráficos) o en último caso una instalación fresca de Windows - pero solo después de investigar bien.