Entonces, como alguien que anda siempre despertándose temprano para correr (y frecuentemente con poco sueño por los turnos jaja), entiendo bien la frustración de cuando la tecnología no coopera. Pero ey, una actualización que se congela generalmente es señal de que hay algo ocupando espacio en disco o algún archivo corrupto de verdad.
Primero, necesitas liberar espacio en tu PC mismo. Windows 11 pide bastante espacio libre para hacer la actualización bien hecha, como unas decenas de GB para trabajar. Yo te diría que verifiques si tienes unos 20-30 GB libres como mínimo, ahí empiezas a borrar cosas que no usas de verdad, vacías la Papelera, limpias archivos temporales. Hay unos programas como CCleaner que ayudan, pero con cuidado para no tocar cosas importantes. Después reinicia la PC e intenta de nuevo. A veces también ayuda desactivar el antivirus temporalmente durante la actualización (Windows Defender se desactiva solo generalmente, pero si usas otro tipo Avast ahí vale la pena apagarlo), porque a veces esos programas bloquean los archivos de sistema que Windows está intentando tocar.
Si sigue congelándose en el mismo lugar, ahí te sugiero que intentes hacer un reset por Recovery Partition o incluso hacer una instalación limpia usando un pendrive booteable con la ISO de Windows 11. Es más trabajoso pero resuelve de verdad porque estás básicamente instalando desde cero. Antes de eso, saca un backup de todo lo que es importante, ¿viste? Y si quieres evitar estos problemas en el futuro, no dejes la PC muy llena, mantén siempre algunos GB libres. Mientras estoy corriendo temprano por la mañana y veo a las personas con sus PCs bugueadas, pienso que un poco de mantenimiento preventivo ahorra mucho tiempo después, ¿viste?