En mi casa también comenzó a crujir el parqué hace varios años, y no me apresué a cambiarlo. Resultó que no había que rehacerlo completamente: normalmente ayudan los trabajos localizados. El crujido suele aparecer cuando las tablas comienzan a moverse una respecto a la otra o cuando se afloja la fijación a la base. Esto es especialmente notable cerca de la ventana, donde el aire húmedo entra por las grietas y la madera reacciona con expansión y contracción.
Primero vale la pena intentar una solución simple: buscar grietas entre las tablas y, si las hay, inyectar pegamento especial para parqué con jeringa. También puedes atornillar tornillos autorroscantes a través del parqué hasta la base, pero se ve: necesitas cubrirlo con masilla y luego lijar, o atornillarlo desde el subsuelo si tienes acceso. Yo elegí el pegamento, y el resultado se mantiene bien desde hace tiempo.
Si el crujido es fuerte y hay muchas grietas, tendrás que levantar localmente y revisar el estado de las viguetas y la base. Pero en la mayoría de los casos el parqué se salva precisamente con pegamento o reforzando la fijación con tornillos autorroscantes en algunos puntos problemáticos. Rehacer todo el piso es ya un nivel completamente diferente de gastos, tiene sentido solo si las tablas se cayeron o se pudrieron.