La trampa está en creer que hay un momento "perfecto" para comprar. Yo misma caí en esa hace años, esperando enero o agosto como si fueran las únicas fechas donde los precios bajaban, y terminé comprando cosas que ni necesitaba solo porque estaban rebajadas. Al final gasté más que si hubiera comprado cuando realmente lo necesitaba.
Lo que funciona mejor es invertir la lógica: primero identificá qué necesitás de verdad, después buscá ese producto específico en distintos momentos del año en lugar de esperar una fecha mágica. Claro, hay períodos donde conviene más comprar cierto tipo de cosas (ropa de invierno en julio, artículos de verano en enero), pero eso no significa que fuera de esos meses no encuentres buenas ofertas en otros rubros. Las tiendas online y las aplicaciones hacen que haya descuentos todo el tiempo, dispersos en diferentes sectores.
Mi experiencia con cosas de cocina que uso en casa me lo confirmó: dejé de esperar "las rebajas de junio" y empecé a chequear precios cada vez que necesitaba algo. A veces conseguía mejor descuento en octubre que en agosto, simplemente porque buscaba en ese momento. La verdadera rebaja es la que encontrás cuando la necesitás, no la que esperas en el calendario.