He notado que en realidad esas apps a veces aciertan y a veces fallan, lo que te dice que el algoritmo no es magia. Combinan datos en tiempo real como patrones de tráfico actuales (sacando información de Google Maps o servicios similares), los tiempos históricos de preparación del restaurante para diferentes tipos de comida, la ubicación y velocidad actuales del repartidor, y la distancia a tu dirección - y luego meten todo eso en modelos de aprendizaje automático entrenados con miles de pedidos completados para predecir retrasos. La parte complicada es que los restaurantes son la variable más grande; un restaurante de pizza abarrotado un viernes por la noche tarda mucho más que un lugar de sushi un martes, así que las apps rastrean el tiempo de preparación por restaurante, hora del día y complejidad del pedido. El clima, el comportamiento del repartidor y accidentes aleatorios también influyen, por eso a veces ves que la ETA se actualiza conforme avanza el repartidor - el algoritmo sigue recalculando basándose en datos nuevos en lugar de solo usar la estimación inicial.