El truco que de verdad funciona es hacer el acceso físicamente más incómodo. No se trata de tener más fuerza de voluntad, es sobre rediseñar tu entorno para que el comportamiento automático sea más difícil. Por ejemplo, deja el celular en otra habitación cuando estés trabajando o relajándote, no solo con las notificaciones apagadas - la diferencia es grande porque tu cerebro viciado va a buscar el aparato, no lo va a encontrar, y eventualmente se rinde. Si lo dejas en la misma mesa, vas a cogerlo sin ni pensar.
Otra cosa que cambia es reemplazar el comportamiento en lugar de solo cortarlo. Cuando te da ese impulso de scrollear, necesitas tener algo ahí para hacer - un libro, un rompecabezas, hasta dibujar o escribir. Tu mente está buscando estímulo, entonces solo quitar el celular deja un vacío. Hay gente que pone un cronómetro para usar el celular a propósito - tipo, "voy a usar 15 minutos ahora, de verdad", y cuando se acaba se va. Parece raro, pero cuando te das permiso controlado en lugar de prohibir totalmente, es más fácil parar.
También vale la pena desinstalar las apps que más te comen tiempo y usar la versión web en el celular cuando necesitas (la web generalmente es bastante incómoda de usar), o cambiar la paleta de colores del celular a escala de grises - no es ninguna magia, pero reduce bastante el atractivo visual.