No intentes solo "respirar profundo" y fingir que se pasa, porque eso no resuelve el problema de fondo. Lo que ayuda de verdad es empezar pequeño: habla algo en reuniones más chicas, cuestiona un detalle del proyecto, pide clarificación sobre algo - empieza con cosas de bajo riesgo para que tu cerebro se vaya acostumbrando a que no vas a morir ahí.
Pasé por eso y me di cuenta de que cuanto más evitas, peor se pone la ansiedad la próxima vez. Ahí vale la pena también pensar si le tienes miedo al juicio de los colegas o si es realmente el momento de la presentación en sí. Una cosa que funciona es preparar bastante lo que vas a decir (no de memoria, pero saber bien el tema), porque ahí disminuye ese pánico del "¿y si no sé responder?". Si sigue siendo demasiado malo, conversa con un psicólogo de verdad - no es debilidad, es una inversión real.