¡Uf, qué situación tan complicada! Después de 19 años metido en números, aprendí que algunas cuentas no se pueden cerrar, ¿sabes? - y las relaciones familiares son así. Lo que funcionó con gente que conozco es establecer límites firmes pero respetuosos, tipo decir que ya tomaste tu decisión y que no vas a discutir más sobre el tema (¡y mantenerlo!), porque cada conversación es solo otro intento de ellos de "salvarte". A veces tenemos que aceptar que los padres no van a entender nuestras elecciones, pero eso no significa que te amen menos - es solo que están atrapados en su propia idea. Trata de enfocarte en otros aspectos de la relación si puedes, y si necesitas apoyo emocional para lidiar con su frustración, ¡un terapeuta vale oro de verdad!