La firmeza es importante, claro, pero creo que la gente está dejando de lado un detalle crucial: no se trata solo de establecer límites, sino también de aceptar que quizás nunca se sientan 100% cómodos con tu decisión y eso no es culpa tuya.
Pasé por situaciones parecidas con amigos cercanos y me percaté de que cuando la persona deja de esperar aprobación y simplemente sigue adelante con su vida, sin dramatizar ni entrar en defensa constante, las cosas se calman naturalmente.
Los padres van a seguir preocupados, probablemente van a intentar de vez en cuando (es de su naturaleza), pero si eres consistente y tranquilo, sin ceder ni ponerte agresivo en la respuesta, acaban por cansarse más rápido. El secreto de verdad es vivir bien tu vida y dejar que eso hable por sí solo.