Antes de la entrevista final, averigua si ya hay gente en ese equipo trabajando remoto o si la empresa tiene política de flexibilidad en otros departamentos - si descubres que es posible, tienes más palanca que si lo pides como si fuera algo nunca visto. Cuando lo propongas, sé específico con los días (por ejemplo, martes a jueves en oficina) en lugar de dejar la negociación abierta, porque vago suena a que todavía no lo tienes claro. Lo que casi nadie menciona es el riesgo de que, si aceptan pero luego tú eres el único remoto en el equipo, acabes aislado o excluido de decisiones importantes - asegúrate de hablar sobre cómo se mantendría la comunicación y que no te conviertas en el empleado de segunda categoría. Y cuidado con plantear la necesidad de cuidar a tu hijo como razón principal; enfócate en que es una estructura que te permite entregar mejor resultados, porque algunos gerentes desconfían si sienten que el trabajo es secundario a otras obligaciones.