Un truco que me funcionó es establecer horarios fijos con un temporizador real, no solo mentalmente tipo "termino a las 18" sino una alarma que suene y te obligue a cerrar todo ahí. En mi caso descubrí que sin ese empujón físico difícilmente me desconectaba, porque el cerebro en teletrabajo tiende a procrastinar y después recuperar por la noche. Además de lo que dicen los demás sobre la separación física, yo añadiría crear un "ritual de cierre" científico: no basta apagar la computadora, sino hacer algo que marque el límite tipo cambiar de ropa, salir de casa para una caminata aunque sea breve, cualquier cosa que sea visible y repetible cada día. Después de un par de semanas el cuerpo aprende el patrón y cuando haces ese gesto, el cerebro efectivamente se pone en "modo apagado".