Lo principal que no debes hacer es intentar meter todo manteniendo el acogedor ambiente. Una vez invité 8 personas al cumpleaños de mi marido y dejé la mitad de los muebles en su lugar, pensando que así sería más "casero". Como resultado todos estaban de pie en el pasillo, moviéndose de un lado a otro, y la atmósfera era tensa. Ahora sé: es mejor meter los sillones, las sillas y las mesitas en la recámara o incluso al balcón, que sufrir intentando acomodar a todos. El espacio es más valioso que la comodidad de los muebles por una noche.
El segundo punto en el que todos se olvidan de quejarse es la ventilación. Con 10-12 personas en un departamento de una sola recámara, el aire se va a echar a perder en hora y media, aunque hayas ventilado antes de que lleguen los invitados. Abre la ventana lo más que permita el ruido y el clima. El aire fresco hace milagros tanto para el ambiente como para la voz de los invitados (no van a gritar tan fuerte).
Respecto al formato en sí, yo pondría énfasis en la comida. Tengo varios aperitivos marca de la casa que preparo de antemano, corto todo lo necesario y lo guardo en el refrigerador. Luego lo saco, lo distribuyo en tablas y platones bonitos directamente en la sala. La gente está comiendo constantemente, se mueve para pedir más, está parada junto a la mesa, eso naturalmente rompe con la aglomeración. Además, si el enfoque está en la comida y las bebidas, y no en sentarse a conversar cara a cara, a nadie le provoca tener conversaciones profundas. Pongo música de fondo bajita, a lo mejor un juego de mesa en la mesa. Todo resulta más relajado y natural.