Antes de que toques esos tornillos, asegúrate de que la humedad ya sea estable de verdad - si todavía está húmedo ahí, solo vas a estar persiguiendo el problema. Agarra un medidor de humedad y revisa el drywall alrededor de esa zona abombada. Si te marca más del 16-17% o así, necesitas arreglar primero la fuente de humedad (sella esa ventana, revisa si hay filtraciones, haz que circule aire). Una vez que las cosas se hayan secado una o dos semanas, el drywall podría aplanarse solo.
Si sigue ondulado después de que la humedad esté bajo control, bueno, entonces sí puedes enroscarlo sin reemplazar la lámina. Lo que nadie menciona: no vayas como loco poniendo tornillos pensando que más = mejor. Espaciarlos demasiado cerca uno del otro puede causar más problemas después. Pon tornillos nuevos cada 12-16 pulgadas en esa área abombada, y aquí está la cosa - usa tornillos un poco más largos que los estándar (quizás 1.5 pulgadas en vez de 1.25) para que de verdad muerdan en la viga y jalen la lámina bien ajustada. Perfora ligeramente antes para que no atravieses el papel. Luego aplica masilla sobre las cabezas y lija suave.
Una cosa más: revisa qué hay detrás de esa pared. Las zonas de ventanas pueden tener problemas con el aislamiento o espacios de aire que atrapan humedad. Incluso después de que arregles el drywall, quizás quieras asegurarte de que no haya nada pasando con la ventilación o acumulación de condensación alrededor del marco. Un pequeño respiradero o deshumidificador en la habitación durante los meses húmedos podría ahorrarte tener que lidiar con esto de nuevo el próximo verano.