Las esquinas entre paredes y techo se agrietan porque ahí hay movimiento natural de la estructura, así que necesitas algo que sea flexible y no se rompa de nuevo en dos meses. La masilla acrílica que mencionan arriba funciona para grietas pequeñas y superficiales, pero si las tuyas se ven bien abiertas o tienen cierta profundidad, te va a decepcionar porque es rígida cuando se seca.
Lo que realmente funciona es un sellador de silicona acrílica (también llamada silicona blanca o masilla de silicona acríla) que se adapta a los movimientos sin quebrarse. El proceso: primero limpia bien la grieta con una espátula o un cúter para sacar polvo y restos sueltos, pasa una brocha seca por ahí, después aplica el sellador con una pistola de calafateo metiendo bien la punta en toda la grieta. Lo importante es alisar enseguida con una espátula húmeda o tu dedo mojado para que quede parejo y sin excesos. Déjalo secar 24 horas antes de pintar.
Si las grietas son muy profundas o muy anchas, antes de sellar puedes meter cinta de papel (cinta de pintor) a cada lado de la grieta para que el sellador tenga donde agarrarse y quede más uniforme. Y aunque parezca tedioso, vale la pena hacerlo bien porque luego se nota mucho si queda mal o si vuelve a agrietarse.