Hace unos años unos conocidos compraron un departamento en una zona que estaba "a punto de explotar" según los vendedores. Los convencieron con el mismo discurso: proyectos nuevos, metro que supuestamente llegaría, centros comerciales. El depa costaba un tercio de lo que valía algo similar dos barrios más al sur. Pues bien, pasaron cinco años y la zona creció, pero no como esperaban. Subió, sí, pero apenas un 15% en ese tiempo. Mientras tanto, ellos pagaban mantenimiento, impuestos, y el dinero estuvo atrapado ahí sin poder tocarlo. Si hubiesen metido eso en el departamento más caro de entrada, hoy estarían bastante mejor.
El problema es que tienes dos costes invisibles que nadie menciona: el dinero que pones está congelado durante años, y aunque la zona suba, también suben tus gastos fijos. Además, los proyectos que prometen a veces nunca llegan, o llegan pero a ritmo de tortuga. Un depa barato en desarrollo puede ser una buena inversión si lo compras para vivir en él de verdad (así al menos te ahorras renta) o si tienes suficiente liquidez para permitirte que ese dinero esté varios años sin moverse. Pero si compras puramente esperando vender caro en cinco años, estás apostando a que todo salga perfecto, y en bienes raíces casi nunca todo sale perfecto.
Revistaría bien qué proyectos concretos ya están en marcha (no "planeados"), hablaría con gente que vive allá desde hace tiempo para saber el ritmo real de crecimiento, y calcularía honestamente si te permite dormir tranquila tener esa plata inmovilizada. Si te estresa la idea de no poder tocar ese dinero, ese depa barato no es para vos.