Si lo que te importa de verdad es el GPS y la fiabilidad, los Garmin merecen la reputación que tienen, pero honestamente no necesitas gastar pasta en los modelos más caros. Con algo como el Edge 130 Plus o el Edge 530 tienes de sobra para entrenamientos serios: GPS bastante preciso, autonomía decente y sincronización con plataformas como Strava sin dramas. El 530 te da un poco más de pantalla y funciones, pero el 130 hace lo mismo en más compacto.
Si te parece mucho dinero aún, los Wahoo (tipo el Elemnt Bolt) son una alternativa sólida que rondan precios similares o un poco menos en algunas webs. La verdad es que la mayoría de ciclistas con los que me cruzo en los entrenamientos usan Garmin, así que tendrás comunidad y tutoriales por todos lados. Brújula, altímetro, mapas básicos... todo lo que pides sale en estos dispositivos sin ir a las versiones pro de 500 euros.
Mi consejo: mira en plataformas como Amazon o tiendas de ciclismo dónde están más baratos ahora mismo (los precios bajan bastante en septiembre), y si quieres algo más baratito de entrada, algunos móviles con app como Strava o Komoot registran bastante bien mientras ganas experiencia. Pero si vas en serio, un Garmin base te durará años.