Una nevera de los 90 probablemente consume entre 800 y 1500 kWh al año, dependiendo del tamaño y estado, lo que se traduce en unos 150-250 euros anuales con los precios actuales de electricidad. Una moderna de clase A+++ consume menos de la mitad, así que si tu Balay está en buen estado físicamente pero tiene ese compresor ruidoso de antes, sí vale la pena cambiarla después de 30 años, porque recuperas la inversión en 3-4 años de ahorro en la factura. Si aún funciona silenciosamente sin ciclos raros, técnicamente es rentable seguir usándola un tiempo más, pero la diferencia energética es bastante notable.