No te bases solo en el porcentaje que te digan - lo que realmente importa es saber cuánto ganaste neto después de restar todos tus gastos deducibles, porque ahí es donde Hacienda te va a cobrar.
Un truco que funciona bien es hacer una proyección rápida cada trimestre: agarra tus ingresos del período, réstale los gastos (equipo, software, internet, lo que uses para trabajar), multiplica eso por la tasa de tu comunidad autónoma (rondan el 19-45% dependiendo de dónde estés), y ese número es lo que necesitas guardar. Así no te quedas corta ni te sobra plata sin necesidad, y además vas viendo cómo va el año sin sorpresas desagradables en la declaración.