Si los tubos son de plástico, el destapador de mano (ese de ventosa clásica) sigue siendo tu mejor aliado, pero importa un montón cómo lo uses: llena el lavabo con agua tibia hasta que la ventosa esté completamente sumergida, luego presiona sin levantar la ventosa del fondo y haz movimientos verticales decididos pero controlados. No es cuestión de fuerza bruta - unos 15-20 bombeos decididos ya es bastante, después sueltas y ves si el agua empieza a correr. Si no funciona a la primera, reintentas un par de veces con paciencia.
El punto que nadie menciona nunca: antes de nada, pon un trapo mojado en el desagüe del rebosadero (ese agujero en la pared del lavabo) si lo hay. Sin eso, la presión se dispersa y te cuesta un montón romper el atasco. Luego, cuando bombeas, concéntrate en la pila principal - no hagas el tonto bombeando como loco porque de verdad arriesgas soltar una conexión bajo el mueble, especialmente si los tubos ya tienen sus años.
Si después de 3-4 intentos no ves mejora, párate ahí. En ese punto el bloqueo es profundo (cal, pelos, quién sabe qué más) y un destapador a presión tipo ese de bomba de maletero arriesga reventarlo todo. Mejor pagar al fontanero que arreglarse los daños en los tubos - salen más caros que una llamada de emergencia, créeme.