El ardor es bastante común cuando empezás con retinol, especialmente en la primera o segunda semana. Tu piel se está adaptando a un activo bastante fuerte, así que es normal sentir cosquilleo, enrojecimiento o esa sensación de quemazón que describís. El retinol acelera la renovación celular y eso puede irritar la barrera de la piel temporalmente. Dicho esto, hay una diferencia entre una irritación leve y que realmente te esté quemando - si es insoportable o te aparecen ampollas o descamación severa, probablemente sí te pasaste de concentración.
Lo que podés hacer es bajar la frecuencia por ahora. Si estás usando retinol todos los días, probá pasar a tres veces por semana durante un mes y después aumentá gradualmente. Además, verificá la concentración del producto - si es un retinol puro de alta potencia (1% o más), es bastante potente para empezar. Otra cosa que ayuda: aplicá el retinol sobre piel completamente seca, esperá unos minutos después de lavar, y después usa la crema hidratante. La hidratación es tu aliada acá porque reduce mucho la irritación. Y durante el día no te olvides del protector solar - con retinol es obligatorio porque tu piel está más sensible a la radiación.
Si después de dos o tres semanas de usar menos frecuencia sigue ardiendo igual, entonces quizá la concentración sea muy alta para tu piel en este momento. Ahí valdría la pena considerar empezar con algo más suave, como un retinol de baja concentración o un retinol éster que es un poco más gentil.