Es completamente normal, así que no te preocupes. Los bebés de esa edad tienen un reflejo que les hace rechazar sabores nuevos y texturas desconocidas, especialmente si vienen de estar tomando solo leche. La papilla de verduras tiene un sabor bastante fuerte comparado con lo que está acostumbrada, así que esas caras de asco son básicamente su forma de decir "esto no me resulta familiar". Lo que está pasando es que su paladar necesita tiempo para adaptarse.
Lo importante es que sigas intentándolo sin presionar. Algunos bebés necesitan probar algo entre 10 y 20 veces antes de aceptarlo, así que una semana es nada. Lo que yo haría es ofrecerle la misma verdura varios días seguidos en lugar de cambiar constantemente, y si rechaza, simplemente lo intentas otro día sin drama. Algunos padres también tienen éxito si prueban a dar la papilla un poquito más diluida al principio, así el sabor es menos intenso. Y bueno, si en vez de brócoli empezabas con zanahoria que es más dulce, quizás eso habría ido mejor, pero a estas alturas ya tienes oportunidad de probar con otros sabores también.
Tu mamá tiene intención de ayudar pero en realidad insistir es lo correcto, solo que sin estrés. La consistencia paciencia funciona mejor que abandonar. Dentro de pocas semanas probablemente comerá sin problema.