Lo principal es no entrar en pánico ni correr de logopeda en logopeda esperando que alguien haga magia y le enseñe a hablar a tu hijo en dos semanas. Un retraso en el habla a los dos años es realmente una variante dentro de lo normal, especialmente si el niño entiende todo y se comunica activamente con gestos. Pero tampoco debes quedarte de brazos cruzados.
Intenta primero crear un ambiente en casa que estimule el habla: comenta lo que hace tu hijo («¡Construiste una torre, muy bien!»), lean libros juntos, canten canciones sencillas, nombren los objetos. A menudo los niños simplemente no tienen suficiente input lingüístico - cuando hay mucha gente hablando alrededor, empiezan a ponerse al día. Aprovecha también para observar cómo oye, si reacciona a su nombre desde lejos, si presta atención a la música.
Si después de tres o cuatro meses de comunicación activa casi no hay progreso, entonces tiene sentido consultar con un logopeda - no para un curso de sesiones, sino para una consulta y recomendaciones. ¿El médico descartó problemas neurológicos graves? Perfecto. Eso significa que estás en un escenario más positivo, simplemente necesitas paciencia y consistencia en casa. Paralelamente puedes hacer revisar la audición a un audiólogo si aún no lo has hecho - a veces esa es la causa simple de los problemas de habla.