Lo primero que deberías hacer es ajustar la altura del monitor para que quede a la altura de tus ojos cuando estés sentada con los brazos relajados. Es sorprendente cuánto cambia todo con eso.
Como otros ya han comentado, la postura y el síndrome del túnel carpiano son culpables frecuentes, pero hay algo que viene por ahí: el hormigueo también tiene mucho que ver con cómo tensas los hombros y el cuello sin darte cuenta. Llevo años leyendo sobre esto y la gente casi siempre se enfoca en las manos, pero la tensión acumulada en la zona cervical irradia hacia los dedos. Prueba a hacer pausas cada hora, aunque sean cinco minutos, y aprovecha para soltar hombros y estirar el cuello suavemente.
Si después de cambiar la configuración del escritorio y hacer descansos regulares el hormigueo sigue o empeora en dos o tres semanas, entonces sí conviene que lo consultes. No es alarma, pero tampoco es algo para ignorar completamente. A veces una sencilla ergonomía arreglada desde el principio evita que se vuelva crónico.