¿Has notado si coincide con algo más, como cambios en tu ritmo de sueño, más estrés laboral o si quizá estés tomando otros estimulantes (té, bebidas energéticas)?
Todos los anteriores tienen razón en que el cambio es lo preocupante. La cafeína sí acelera el corazón en casi todo el mundo, pero que tú no lo notaras antes y ahora sí en apenas dos meses sugiere que algo ha variado: tu salud cardiovascular, tu sensibilidad a la cafeína, tu estado de ansiedad o estrés. El cuerpo no se vuelve de repente más sensible a la cafeína sin motivo. Dicho esto, antes de renunciar al café, lo sensato es ir al médico de cabecera y describir exactamente lo que te pasa (cuánto tarda en empezar, cuánto dura, si va acompañado de mareos o falta de aire). Es rápido y te quita la incertidumbre.
Mientras tanto, un truco práctico que nadie ha mencionado: prueba a espaciar la dosis. En lugar de un café de golpe, tómate solo media taza y espera una hora antes de tomar más si la necesitas. Así das a tu cuerpo tiempo de procesar la cafeína gradualmente y muchas veces evitas ese pico de palpitaciones. Algunos también notan diferencia según el tipo de café (un descafeinado el primer día de prueba no cuesta nada) o si lo toman con algo de comida en el estómago en lugar de en ayunas. Pero insisto: visita al médico, no es urgencia pero tampoco conviene ignorarlo.