Hacer 16:8 todo el año es generalmente seguro para la mayoría de las personas, pero no es magia - si vuelves a comer como antes, sí, puedes recuperar todo porque lo que cambió fue básicamente el horario y tal vez la cantidad (no la calidad del metabolismo). El metabolismo no se "quiebra" con el ayuno intermitente, pero tampoco se mantiene acelerado para siempre; lo que realmente importa es mantener el déficit calórico o un equilibrio en el largo plazo, ya sea con 16:8 u otro patrón cualquiera.
Si quieres mantener los resultados indefinidamente, el secreto es convertir esto en un estilo de vida que aguantes, no una dieta temporal. Habla con un médico o nutricionista si tienes histórico de trastorno alimentario o problemas metabólicos, porque ahí las recomendaciones cambian.