El esquí de fondo en Livigno tiene una ventaja concreta que quizá no oyes mencionar a menudo: puedes empezar literalmente cuando quieras dentro de la temporada, porque no depende de las condiciones de las pistas como el alpino. Si llega una semana sin nieve fresca, los remontes siguen abiertos igual para el fondo, así que tienes más flexibilidad para seguir los cursos sin saltarte lecciones.
Mi consejo práctico que te daría, sin embargo, es este: ve una vez a ver en vivo ambos cursos en acción, quizá incluso solo por una tarde. No es tan banal como parece. Ves cómo se mueven los principiantes en alpino (spoiler: verás a muchos sentados en el suelo) y cómo en cambio los del fondo mantienen la postura incluso cuando se equivocan. Para mí cambia tu percepción de lo que "sientes" más fácilmente. En el fondo sientes el movimiento del cuerpo que se desliza, es casi meditativo en ciertos aspectos si no tienes prisa por lanzarte montaña abajo. El alpino en cambio es más shock nervioso-motor al principio, sin importar lo que digan los otros sobre la dificultad técnica.
Solo añadiría que en Livigno específicamente las dos cosas están casi separadas geográficamente - el fondo es en el fondo del valle, el alpino está en tracados más altos y escarpados. Si eliges el fondo, empiezas enseguida a respirar bien y a disfrutar el paisaje. Si eliges el alpino, te diviertes pero los primeros días gastas tanta energía para mantenerte de pie. Nada trágico, solo cuestión de qué mentalidad quieres tener después del curso.