Es verdad, y el taller no te asusta así porque sí. El líquido de frenos es higroscópico: absorbe humedad del aire a través de pequeñas grietas en las mangueras y los sellos, incluso si el sistema está completamente hermético. El agua en el líquido reduce la temperatura de ebullición, y al frenar los frenos se calientan mucho. Si se acumula suficiente humedad, el líquido hierve, se forman burbujas de aire, y el pedal se vuelve esponjoso o directamente falla. En un auto viejo de 2005 esto es especialmente relevante.
Esperar a que el pedal empiece a ceder ya es acercarse al borde del peligro. Para entonces, la humedad en el sistema normalmente ya está en cantidades críticas. La recomendación de cambiar cada dos años no es un capricho del taller, sino el estándar para la mayoría de los autos. En tu Peugeot te recomendaría seguir exactamente este intervalo, más aún si el auto no es nuevo.
El cambio lleva algunas horas y cuesta poco comparado con la reparación del sistema de frenos o, que no te pase, una falla de frenos en la ruta. Si hace mucho que no cambias el líquido, tiene sentido hacerlo pronto, y después mantente al día con el calendario. Es solo una mantención que cuesta menos que después reparar los cilindros y pastillas que se arruinaron.