Lo primero es que no te apresures a llamar a un técnico. Muchas veces el problema se resuelve con comprobaciones simples que puedes hacer tú misma. Verifica que no haya obstrucción en el filtro de desagüe (normalmente está abajo en la parte frontal de la máquina) - ahí es donde se acumulan pelos, hilos y basura pequeña, que pueden impedir que el agua se drene correctamente antes del centrifugado. También revisa la manguera de desagüe para ver si está doblada u obstruida - a veces la máquina activa el centrifugado, pero el agua no sale completamente del tambor, por eso la ropa queda mojada.
El segundo punto es que compruebes si estás cargando bien el tambor. Si metes demasiada ropa o la aprietas mucho, el centrifugado puede ser ineficaz. Intenta lavar con menos cantidad de ropa a la vez y mira si cambia el resultado. También asegúrate de que usas el ciclo adecuado: a veces la gente por costumbre elige ciclos delicados con velocidades bajas de centrifugado, y es normal que la ropa quede más húmeda.
Si después de estas comprobaciones la situación no mejora, entonces sí, necesitarás un técnico. Lo más probable es que el problema esté en la bomba de desagüe - puede perder potencia con el tiempo, o en el sensor que controla el nivel del agua. Pero primero asegúrate de revisar bien el filtro y la manguera - muchas veces eso es lo que lo soluciona.