Antes de gastar pasta en una nueva, prueba estas cosas que suelen solucionar el problema. Primero, revisa las aspas: si están melladas, desgastadas o torcidas, casi seguro que es ahí el fallo. Muchas veces se doblan sin que te des cuenta, sobre todo si licúas cosas duras o con hielo regularmente. Desatornilla la base (generalmente con una llave inglesa pequeña) y mira bien si tienen daños. Si las aspas están bien, entonces el problema puede ser la junta de goma que sella el vaso: si está desgastada, el contenido no se mezcla correctamente porque el aire entra y se crean zonas muertas. También comprueba que el vaso esté bien encajado en la base, a veces una mala conexión causa lo mismo.
Si decídes cambiar las aspas, busca el modelo exacto de tu licuadora y mira si encuentras repuestos en Amazon, tiendas de electrodomésticos o eBay. Generalmente sale bastante más barato que una licuadora entera. La junta también es fácil de reemplazar. Aquí está el truco: si tu licuadora tiene un par de años y ya le has tenido que hacer reparaciones o ajustes varios, tal vez sí merezca la pena invertir en una nueva con garantía. Pero si solo es un problema de aspas o junta, con 30-50 euros de piezas nuevo funciona como el primer día. Prueba antes de tirar dinero, que muchas veces es un arreglo rápido y barato.