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Lo principal es que la potencia afecta la velocidad de calentamiento: a 1000 W un plato se calienta el doble de rápido que a 500 W 🔥 Los microondas débiles cocinan más lentamente, pero de forma más delicada - hay menos riesgo de resecar la comida o calentarla de manera irregular. Si cocinas frecuentemente y tienes prisa, elige uno más potente, pero para recalentar y cocinar delicadamente te va bien uno de menor potencia. También importa el volumen de la cámara - en un microondas más grande el calor se distribuye de manera más uniforme.

Si cocinas frecuentemente comida congelada, elige 800-1000 W, porque con poca potencia estarás esperando medio día a que se descongele. Yo misma uso un microondas de 900 W desde hace unos siete años, y esto es lo que he notado: a potencia máxima caliento prácticamente todo, excepto quizás algunos budines de requesón delicados - ahí de verdad necesitas unos cinco minutos a potencia media, si no la parte de arriba queda caliente y adentro fría. Con potencia fuerte también es útil controlar el tiempo muy de cerca, literalmente por unos segundos, porque la diferencia entre "bien calentado" y "reseco" a veces es solo media minuto. Como pesco frecuentemente en bote a motor en la naturaleza, cuando vuelvo a casa y necesito comer algo rápido, el microondas potente me salva.

La potencia no es solo velocidad, sino también uniformidad en el calentamiento. Me he dado cuenta de que en los microondas débiles (500-600 W) la comida se calienta más suavemente, pero aquí está el problema: aparecen bolsas frías, especialmente si se olvida uno de revolver. En cambio, con 800-1000 W puedes activar la mitad de la potencia mediante un modo especial y obtienes velocidad y uniformidad al mismo tiempo. Además, los modelos débiles simplemente son incómodos en la práctica diaria: incluso calentar una simple taza de agua lleva diez minutos, es realmente molesto.

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