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★ Mejor respuesta

Lo principal es que la potencia afecta la velocidad de calentamiento: a 1000 W un plato se calienta el doble de rápido que a 500 W 🔥 Los microondas débiles cocinan más lentamente, pero de forma más delicada - hay menos riesgo de resecar la comida o calentarla de manera irregular. Si cocinas frecuentemente y tienes prisa, elige uno más potente, pero para recalentar y cocinar delicadamente te va bien uno de menor potencia.

También importa el volumen de la cámara - en un microondas más grande el calor se distribuye de manera más uniforme.

Tengo una microondas de 800 vatios en casa, y noté que cuando caliento comida, tengo que poner potencia media o remover constantemente, si no los bordes del plato se calientan mucho más que el centro.

Una amiga compró hace poco un modelo débil de 500 vatios - el proceso es más lento, pero se calienta mucho más parejo y no tienes que estar pendiente todo el tiempo de que algo se seque o se queme. Por mi experiencia, la microondas potente gana en velocidad, pero requiere más atención y muchas veces tienes que elegir un nivel que no sea el máximo.

La potencia no es solo velocidad, sino también uniformidad en el calentamiento. Me he dado cuenta de que en los microondas débiles (500-600 W) la comida se calienta más suavemente, pero aquí está el problema: aparecen bolsas frías, especialmente si se olvida uno de revolver.

En cambio, con 800-1000 W puedes activar la mitad de la potencia mediante un modo especial y obtienes velocidad y uniformidad al mismo tiempo. Además, los modelos débiles simplemente son incómodos en la práctica diaria: incluso calentar una simple taza de agua lleva diez minutos, es realmente molesto.

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