La diferencia de mantenimiento es real pero más pequeña de lo que la publicidad sugiere: estamos hablando de unos 30-40% de costos menores con el tiempo, principalmente por no hacer cambios de aceite y porque las pastillas de freno duran una eternidad. Lo que nadie menciona mucho: el desgaste de neumáticos. Los autos eléctricos son más pesados y tienen torque instantáneo, así que los neumáticos se degradan más rápido que en un sedán a gasolina comparable, lo que reduce parte de esos ahorros.
La gran incógnita es qué pasa después de 8-10 años con la batería y los sistemas de refrigeración - los datos a largo plazo todavía son tan escasos que honestamente querría ver las reseñas de propietarios de tu modelo específico antes de comprometerme. Fijate qué cobra el concesionario por purgas de líquido refrigerante o reparaciones de gestión térmica, porque ahí es donde pueden sorprenderte costos inesperados si algo sale mal fuera de la garantía.