La cosa es que a los 15 no es que no quieran colaborar por naturaleza, sino que muchas veces no ven el porqué o sienten que se les impone sin negociación. A esa edad ya tienen su propia opinión sobre todo, así que si simplemente das órdenes, chocas de frente. Lo normal es que haya resistencia, sí, pero también es una oportunidad para cambiar cómo se lo planteas.
En lugar de decirle "tienes que lavar los platos", prueba a involucrarle en decidir cómo se organizan las tareas. Pregúntale qué le parece justo, qué podría hacer él sin que suene a castigo. Algunos adolescentes responden mejor si entienden que es porque todos vivimos en la casa y todos ganamos algo (un espacio limpio, más tiempo libre para otros). Otra cosa que funciona: que vea las consecuencias reales. Si no lava su ropa, se queda sin camisetas limpias. No es crueldad, es que entienda que las cosas no aparecen mágicamente.
También considéra si quizá está saturado de deberes del instituto o de otras cosas. A veces el rechazo no es pereza, sino que simplemente tiene mucho en la cabeza. Y honestamente, a los 15 también necesitan cierta autonomía para que sientan que tienen control sobre su vida. Así que ajusta el enfoque, negocia más que ordenes, y verás que poco a poco se mueve.