Las técnicas de respiración funcionan muy bien con los adolescentes, por ejemplo la respiración 4-4-4 (4 segundos de inspiración, 4 de retención, 4 de expiración), es simple y calma el sistema nervioso en pocos minutos. Más allá de eso, está bien normalizar el estrés en lugar de intentar hacerlo desaparecer completamente; podrías explicarle que un poco de ansiedad antes de un examen es normal e incluso útil para mantener la concentración, pero que cuando se vuelve excesivo (de ahí los dolores de estómago y el insomnio), necesita herramientas para volver a la realidad. También podrían revisar juntos cómo prepara sus estudios: a menudo la ansiedad aumenta cuando se deja el estudio para el último momento, así que una rutina regular y sesiones cortas en lugar de una maratón la víspera del examen, eso sí marca la diferencia. Y si realmente persiste, hablar con un psicólogo escolar o un terapeuta especializado en ansiedad juvenil sería una buena idea, porque a veces es más que solo estrés de examen.