La recomendación general es que a esa edad no vea más de una hora al día, y de preferencia menos. Lo que pasó es que el celular se convirtió en una muleta para ambos - es más fácil que lidiar con el llanto, pero ahora el niño tiene menos tolerancia a la frustración y se aburre sin estimulación constante, así que los juguetes le parecen aburridos. Lo complicado es que no puedes quitarle las pantallas de golpe sin consecuencias, pero sí puedes empezar a reducir poco a poco: tal vez mañana es una hora, la próxima semana 45 minutos, y mientras tanto refuerzas otras actividades - dibujar juntas, armador con piezas grandes, jugar en el patio aunque sea 15 minutos. Al principio va a llorar más, pero el cerebro a esa edad se adapta rápido si ves que realmente hay algo más divertido disponible.