Lo más importante es entender que esto es control financiero, no solo avaricia, y rara vez se resuelve con una sola conversación :/ De verdad deberías acudir a un psicólogo familiar o consultor de relaciones, porque detrás de este comportamiento normalmente hay problemas profundos de confianza o un deseo deliberado de mantenerte en dependencia. Un abogado tampoco vendría mal - vale la pena conocer tus derechos en caso de divorcio de todos modos, aunque ahora no lo estés planeando.
Aquí hay algo que a menudo se pasa por alto: intentar resolverlo de frente (escándalos, exigencias, ultimátums) normalmente solo empeora la situación y puede provocar un control aún más severo. Por eso tener un tercero profesional no es debilidad, es tu protección y tu oportunidad para averiguar si realmente vale la pena salvar este matrimonio.