Antes de rechazarlo, vale la pena entender qué significa exactamente ese requisito. A veces en los contratos escriben una cosa, pero en la práctica se refieren a otra completamente distinta - por ejemplo, la cámara debe estar técnicamente lista para encenderse, no literalmente brillar todo el día. Pide una aclaración: ¿necesitan transmisión constante o es suficiente que estés disponible para videollamadas? Algunas empresas se conforman con ver tu estado en el sistema y poder llamarte en cualquier momento. Pero si realmente exigen video constante sin pausas - eso es otra historia.
Sobre la privacidad: la legislación al respecto es vaga, todo depende del país y los detalles. Pero en la práctica significa que tu empleador verá tu casa, tu entorno, incluso momentos íntimos. Además, la vigilancia constante reduce la concentración y agota psicológicamente. La gente trabaja peor cuando la vigilan como en una cárcel, que cuando la evalúan por resultados.
Consejo concreto: pide por escrito negociar un compromiso - por ejemplo, cámara encendida solo durante reuniones, o solo en horarios específicos, o la enciendes bajo demanda dentro de cinco minutos. Ofrece un argumento que no sea "me incómoda", sino práctico: "Esto optimiza el tráfico y me permitirá trabajar más productivamente". Si el empleador no está dispuesto a ceder, eso sí es una señal preocupante.