Que entienda todo lo que le decís es bastante tranquilizador, porque significa que la comprensión está ahí. Hay mucha variabilidad en esa edad, y algunos chicos simplemente son más observadores antes de empezar a soltar palabras de golpe. Dicho esto, una consulta con fonoaudiólogo nunca sobra, no por alarma sino porque es el profesional que puede hacer una evaluación real y sacarte de dudas de verdad.
Lo que muchas veces se pasa por alto es que mientras esperas o decides qué hacer, podés estar más atento a cómo intenta comunicarse de otras formas. ¿Señala cosas que quiere? ¿Hace sonidos, gestos, intenta imitarte? ¿Busca tu atención? Eso importa tanto como las palabras. A veces un chico que habla poco pero es muy expresivo en otros aspectos está completamente bien. Si además es activo y social, eso también cuenta.
No tiene que ser una decisión de "ahora" o "nunca". Podés agendar una consulta para dentro de un mes o dos, pero sin ansiedad. Mientras tanto, exponerlo a más lenguaje en situaciones normales (cantar, jugar, nombrar cosas) no molesta a nadie. Pero si cuando lo vea el fonoaudiólogo te dice que está dentro de los parámetros, al menos dormís tranquilo y dejas de compararlo con otros niños.