Lo que más me ayuda es esperar al menos una semana antes de confirmar la compra, es decir, añado al carrito y luego olvido el enlace - si después de siete días sigo pensando que lo necesito, entonces quizás lo compro, pero el 90% de las veces me doy cuenta de que era solo un impulso del momento. Otra estrategia estúpidamente simple es eliminar las apps del teléfono y acceder solo desde el navegador, porque esos tres clicks de más bastan para frenarme; además me mantengo una lista de cosas que realmente necesito en Notes, así cuando tengo ganas de scrollear Zara al menos lo comparo con esa lista en lugar de perderme detrás de cosas al azar. Finalmente, intento hacer un cálculo mental del costo por uso (si una prenda cuesta 15 euros pero me la pongo una sola vez, en realidad me cuesta mucho más de lo que creo), y esto me ha cambiado bastante la perspectiva.