No desaparezcas sin más, porque eso te metería en un berenjenal legal. Lo que muchos se olvidan es que rescindirlo unilateralmente sin cumplir lo que dice el contrato podría dejar tu garantía bloqueada durante años, o incluso acabar con el casero demandándote por los meses que te quedan.
Necesitas revisar con lupa qué pone en el contrato sobre la duración y si hay alguna cláusula de resolución anticipada. Algunos contratos tienen una penalización (tipo dos meses de renta, o lo que sea) o exigen un preaviso de 30 o 60 días. Otros directamente te amarran los 12 meses sin opción. Una vez que sepas exactamente qué te obliga el papel que firmaste, contacta con tu casero y explícale la situación, que te ofrecen trabajo, la mudanza en septiembre... muchos caseros entienden y prefieren negociar algo (quizá pagas una penalización menor, o ayudas a encontrar un nuevo inquilino) antes que liarse con rescisiones forzosas y que se quede el piso vacío.
Si tu casero es uno de esos que no negocia, tienes la opción de buscar a alguien que tome el resto del contrato, aunque eso también tiene sus triquiñanquis legales. Lo importante es documentar todo por escrito. Y por favor, no hagas desaparecer la garantía de la ecuación pensando que así te libras: en 2026 todavía funciona igual que siempre, los caseros reclaman y los juzgados no dudan en fallar a su favor si incumples.