Lo que nadie te dice es que el sedan en ciudad te mata en otra cosa: el consumo depende muchísimo de cómo manejes en tráfico. Si estás todo el día acelerando y frenando, parando cada dos cuadras, incluso un sedan decente te va a gastar más gasolina de lo que esperabas. Una SUV compacta no es tan diferente en ese aspecto, la verdad. La gran diferencia está en el estacionamiento: en el centro, un sedán cabe en espacios donde una SUV no. Eso sí es concreto.
Para los viajes de fin de semana, la pregunta es si de verdad necesitás ese espacio extra cada vez o solo ocasionalmente. Si viajás solo o con una persona, un sedan te sobra. Pero si llevás familia o equipo para acampar o algo así, la SUV te da más tranquilidad. El tema de mantenimiento es parecido entre ambos, depende de la marca y qué tan bien cuides el auto.
Lo que sí te conviene revisar es si podés elegir una SUV más pequeña o un sedán más grande. Las SUV compactas hoy gastan bastante parecido a un sedan y te dan ese espacio que a veces necesitás. Y acá va el dato que importa: calcula cuántos viajes al mes necesitás ese maletero gigante. Si son dos o tres, renta un auto cuando lo necesites, sale mucho más barato que pagar toda la semana por un espacio que no usas.