Lo primero que tenés que considerar es el espacio real donde lo vas a poner. Los hornos eléctricos compactos suelen medir alrededor de 45-50 cm de ancho, así que si tenés un rincón o hueco entre muebles eso ya te ahorra un montón. Antes de comprar, medí bien la zona donde pensás instalarlo, incluyendo profundidad y altura. También fijate en los requisitos de ventilación, porque necesitan cierto espacio libre alrededor para no recalentarse. Si estás muy ajustada de espacio, los hornos tostadores grandes (como esos modelos tipo Chef o marcas similares) pueden ser una alternativa decente: ocupan menos que un horno convencional, calientan bastante bien y te permiten usar el espacio de la cocina de forma más flexible.
Sobre la capacidad, es verdad que los compactos te sacan menos rendimiento que un horno tradicional, pero honestamente para un depto chico casi nunca necesitás meter cuatro pizzas a la vez. Los modelos de unos 25-35 litros te van a alcanzar perfectamente para uso diario: pollo asado, vegetales, tartas, ese tipo de cosas. Fijate en las marcas que venden bastante acá como Electrolux, Ariston o incluso algunas marcas de hipermercados que tienen buena relación precio-funcionalidad. Lo importante es que el control de temperatura sea decente (que permita regulación gradual, no solo dos o tres posiciones fijas) y que las resistencias se distribuyan bien para que no queme los bordes mientras el centro queda crudo.
Una cosa que muchos se olvidan: antes de comprarlo, consultá con tu electricista o revisá qué circuito vas a usar, porque algunos deptos chiquitos en CABA andan un poco justos de carga eléctrica. Si metés un horno de 2000-2500 watts junto con otros electrodomésticos, capaz te salta todo.