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En nuestra casa tuvimos una situación parecida: también el cobre empezó a gotear después de unos veinte años. Al final elegí polipropileno reforzado y hasta ahora sin problemas. Su principal ventaja es que cuesta tres veces menos que una tubería de cobre, es más fácil de instalar (yo mismo hice la mitad del trabajo) y dura unos cuarenta o cincuenta años como mínimo. La desventaja es que hay que protegerlo del sol si las tuberías están afuera o en una habitación con ventanas, si no se degrada más rápido. Con agua caliente también hay que tener cuidado: hay que controlar la temperatura.

El metal-plástico es un compromiso entre comodidad y confiabilidad. Se dobla con las manos, lo que es muy conveniente durante la instalación, no requiere tantos accesorios como el polipropileno y se ve más limpio en el interior. Suele durar veinte o treinta años, pero hay un detalle: con el tiempo el oxígeno puede pasar a través de la capa de polietileno y entrar en el agua, lo que causa corrosión en las partes internas del sistema. No es crítico, pero sí incómodo.

El cobre nuevo es bonito y confiable por muy largo tiempo, pero el precio es simplemente prohibitivo para un reemplazo completo. Tiene sentido solo si tienes dinero y quieres hacerlo una sola vez para siempre. Si el presupuesto es limitado, yo te aconsejaría polipropileno: es la solución más práctica para una casa privada. Si quieres algo entre el polipropileno y el precio, entonces el metal-plástico.

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