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Lo más simple es una limpieza suave sin agredir la piel, tipo un gel o leche desmaquillante, luego una loción tónica para equilibrar. Después puedes aplicar un tratamiento ligero, tipo una crema hidratante sin aceite o un gel, ¡porque incluso las pieles grasas necesitan hidratación! Evita los productos demasiado ricos o los ácidos agresivos por la noche, deja que tu piel respire y verás la diferencia.
Personalmente, yo prestaría atención al orden de aplicación porque cambia bastante las cosas. Después de la limpieza, realmente quieres dejar que tu piel respire un poco antes de apilar productos. Una loción tónica está bien para reequilibrar el pH, pero si tu piel es sensible, asegúrate de que no contenga alcohol o cosas demasiado agresivas, algo como agua de rosas o hidrolato es más que suficiente.
Para el cuidado nocturno, olvídate de las cremas demasiado densas. Una gel-crema ligera o un sérum con algo como niacinamida o ácido hialurónico es perfecto para piel grasa sensible. Hidrata sin asfixiar tu piel y además ayuda a calmar las irritaciones. Si tu presupuesto lo permite, un solo producto de calidad vale más que tres productos mediocres que arriesgan irritar tu piel aún más.
Lo que realmente cambia es evitar los activos muy concentrados por la noche si tu piel es sensible - los AHA/BHA o la vitamina C pueden irritar. Mejor guardarlos para la mañana y conformarte con una limpieza suave + una crema calmante por la noche, algo con centella o aloe vera. Piel grasa no significa deshidratada, así que no saltes la hidratación solo porque brille.
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