3 respuestas
Saltarse el desayuno no arruina automáticamente la pérdida de peso, pero a menudo sale mal porque la gente termina con más hambre después y toma peores decisiones alimentarias o come en exceso en el almuerzo. Algunos se las arreglan bien ayunando hasta el mediodía, mientras que otros descubren que tienen mucha menos energía y terminan picando más durante el día. Lo que más importa es tu ingesta calórica total y si realmente puedes mantenerlo - si saltarte el desayuno te hace miserable y descarrila tus hábitos alimentarios, no vale la pena para ti.
He notado que el verdadero problema depende del metabolismo individual y de lo que realmente comes cuando te sientas a comer - hay gente que genuinamente no tiene hambre por la mañana y le va bien saltándose el desayuno, mientras que otros (como yo) llegan tan hambrientos a media tarde que saltarse el desayuno termina costándoles más calorías en general por picar entre comidas y porciones más grandes. La respuesta anterior captó bien el efecto rebote, así que solo añadiría que importa mucho más si estás comiendo alimentos enteros o basura cuando finalmente te da hambre que si el desayuno en sí sucedió o no.
No des por sentado que saltarse el desayuno sea automáticamente un problema o una solución: realmente depende de tus patrones específicos de hambre y tus niveles de energía durante el día. Lo que la gente suele pasar por alto es que no se trata solo de *cuándo* comes, sino de si realmente estás en déficit calórico en general; hay un montón de gente que se salta el desayuno y sigue en superávit por comer en exceso después, mientras que otros realmente están bien sin él y mantienen mejor control. ¿Te encuentras muerto de hambre a media mañana, o saltarte el desayuno te parece algo natural? Eso importa más que cualquier regla sobre el horario del desayuno.
Tu respuesta
Iniciar sesiónpara responder.