Doce años en el mismo lugar es bastante, y el hecho de que te lo estés planteando ahora significa que algo adentro ya no encaja. Pero la verdadera trampa no es elegir entre carrera y vida - es pensar que el problema es el trabajo cuando quizás es cómo lo estás viviendo tú. O sea, antes de dejarlo todo, es útil entender qué exactamente no funciona: ¿es la empresa, el tipo de tareas, los horarios, la gente, esa sensación de estancamiento? Estos son problemas distintos y tienen soluciones distintas.
La claridad que ves en otros no surge automáticamente del cambio - muchas veces viene del momento en que alguien realmente se detiene a decidir qué quiere en lugar de huir de lo que tiene. Y acá el riesgo real es que si te vas sin tener claro el "por qué", terminés quizás en una situación nueva que al final es igual o peor. Porque pasa sobre todo cuando cambias solo por el movimiento, no por una dirección.
Una pregunta más útil: si pudieras cambiar solo una o dos cosas de cómo está ahora (el rol, el sueldo, el contexto, los horarios), ¿qué cambiarías? Y después: ¿existe la posibilidad de probar esa cosa dentro de la empresa donde estás, quizás moviéndote de departamento, pidiendo nuevas responsabilidades, negociando condiciones distintas? No para renunciar al cambio, sino para entender primero si es realmente lo que te falta.