La mejor forma de saberlo es hacer el cálculo exacto: tomá el consumo en watts de tus bombillas actuales, multiplicalo por las horas que están prendidas al día, y comparalo con el consumo de las LED que querés instalar. En la mayoría de casos sí se amortiza, pero depende bastante de cuántas luces tenés y cuánto pagás por kwh en tu zona. Lo que sí es verdad es que las LED duran mucho más, así que aunque el ahorro inicial parezca chico, dejás de reemplazar bombillas cada dos meses, lo que también cuenta. Mi recomendación es empezar por los lugares donde más tiempo pasan las luces encendidas - cocina, sala, pasillos - y dejar las otras para después si el presupuesto es ajustado.