Una bicicleta eléctrica para siete kilómetros es justo el escenario ideal, porque la distancia no requiere una batería súper potente, y el malestar en el calor e invierno con una bici normal te va a molestar bastante después de un mes o dos. Lo principal es comprar un modelo con autonomía de sobra (al menos 50-60 km con una carga) y asistencia en los pedales de hasta 250 W, para no meterte en gastos de registro. El costo se amortiza por el ahorro en combustible y transporte público más la comodidad, especialmente si llueve o hace calor: no llegarás al trabajo sudando a mares como en una bici normal. Claro, no es barato, pero si antes ya andabas en bicicleta, significa que estás listo para este modo de transporte, la versión eléctrica simplemente elimina las desventajas.