En el mercado de viviendas usadas frecuentemente los problemas no son tanto con las tuberías y la instalación eléctrica, sino con los vecinos y el aislamiento acústico - esto no siempre se ve durante la inspección, y después es caro y complicado arreglarlo. En una obra nueva, además de los retrasos en la entrega, te puedes encontrar con una situación donde la casa está lista, pero la infraestructura alrededor no - no hay tiendas, carreteras normales, transporte público, y los vecinos después se quejan años enteros, exigiendo compensación del constructor. Si un departamento en el mercado secundario está en buen estado y en un buen barrio, la diferencia de precio puede estar justificada por la posibilidad de mudarse de inmediato sin esperar a que termine la construcción.