Empieza con una Behringer sin dudas. Si todavía estás en la fase de "a ver si sigo", tirar 150 euros ya es un riesgo, imagínate 400-500. Lo importante es que empieces a entender el flujo de trabajo: cómo se conecta el MIDI al DAW, cómo mapear los controles, cómo construir una pista. Una tastiera barata va perfectamente para esto.
Lo que realmente cuenta no es el instrumento sino el software detrás. Si usas un DAW decente con synth VST de calidad, la diferencia entre una tastiera de 100 euros y una de 500 se nota mucho menos de lo que piensas. La sensibilidad de las teclas en una Behringer entry-level funciona, claro que no es la misma que en modelos profesionales, pero para hacer house inicial es más que suficiente. El verdadero límite lo encuentras cuando te vuelves más exigente, por ejemplo si quieres tocar cosas complejas velocity-sensitive o usar la tastiera en directo, pero aquí estamos lejos de eso.
Espera a gastar dinero en serio cuando hayas hecho un par de producciones y tengas las ideas más claras sobre qué necesitas realmente. Si después de tres meses sigues aún, entonces sí, piensa en algo mejor. Pero ahora es realmente prematuro.